Buenas, este es un fan Art que hice de Koro! <3 el guanaco de Caminandes :)
(SAI)
sábado, 19 de abril de 2014
domingo, 6 de abril de 2014
Premio Literario 2014
(Imágenes de la Exposición)
GANADOR DEL CERTAMEN LITERARIO:
El
que dormía en la Hoya
Se cuenta que hubo un tiempo, donde un niño se
escondía en la Hoya; que por cosas de la vida había levantado allí su fuerte.
Se acurrucaba en las noches frías al margen del río con un árbol como amigo, una
piedra de lecho, una manta el abrigo y el correr del agua murmuraba a su oído
canciones de cuna que lo arrullaban y danzaban en sus sueños; haciéndolo soñar
con un héroe, alguien que lo rescatara de su soledad, de los golpes; del
olvido…
Una mañana
temprana de Mayo, me crucé con él, el viento había traído a su héroe: su abuela
había viajado desde muy lejos para encontrarlo, una india de sangre con el
brillo de muchas vidas en su mirada. Las manos del niño se encontraban con las
de ella, y sus manos unidas creaban un lazo de inmenso color; su unión iba más
allá de las sierras y el mar, era como el fuego que ilumina los días, como el
fuego que arde en el corazón.
Aquel día, el niño de la Hoya se encaminó a un nuevo
hogar, se sintió amado y se permitió volar, pues había llegado al fin, alguien
que lo abrazaba con fuerza, una silueta sincera entre tantas que habían pasado
a su lado en las tardes de verano del tranquilo balneario. Se dice que aún se
oye su canto entre las piedras, bajo el árbol; que aún sus juguetes quedaron
por ahí al igual que un pasado triste, silenciado por el murmullo del río. Dicen que a tus sueños los escuchan las piedras y lo hacen realidad, más sólo
sé que dicen que cada vez que cruzas el puente, nace una sonrisa en el niño de
la Hoya; y tan sólo sé que dicen que quién dormía en la Hoya algún día volverá…
Por: Débora EmbeR
Escrito Ganador / Cetarmen Literario 2014"El que dormía en la Hoya"
Todos los derechos reservados
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Autopsia Circular
Autopsia Circular
De un universo entero, que nadie conoce. Desde las
constelaciones infinitas que llegan a nuestro sistema solar, desde la
insignificante estrella que combustiona en la galaxia poco explorada, hasta los
dark holes a los que nada ha supervivido.
Entramos en una región del infinito, en un lugar en el todo;
un mundo, un planeta, una burbuja. Tu interior.
Nitrógeno, carbono, fósforo, magnesio, sodio, hidrógeno,
hidrógeno, oxígeno… repites mientras dibujas en un papel añejo un conjunto de
líneas toscas que conforman el garabato. Un corazón late a fondo mientras el
silencio se convierte en una realidad. Esto no es lo que parece, las nubes grises
se desvanecen, pero la lluvia aún así es magnífica. Desoxirribosa, isometría,
relatividad absoluta. Y todo ante a tus ojos sucumbe en la arremetida realidad,
el silencio sigue siendo la base de este compuesto de cadenas carbonadas.
Macro, macro al papel; macro a las partículas que se rompen
en infinitos fragmentos que se incrustan en el papel como una herida profunda
que pintará de color la blanca página que estás a punto de escribir. Relativa
verdad, de que lo que sabes no es lo que deberías saber. Esto no debería ser así,
pero ¿Quién dijo cómo debe ser?.
Naciendo bajo imposiciones incompletas, creyendo que lo
fundamental se aprende en la escuela, pensando que una religión blanqueará a
los oscuros corazones, cuando lo esencial es invisible a los ojos. Un ya lo sé
que no vale conocimiento. Donde todo lo
que desaparece es lo que guarda el misterio, donde la monotonía carcome
valerosos espíritus y sensaciones. El temor es lo que bloquea el flujo de un
río circular, con miedo nos han dominado todo este tiempo y continuamos
creyendo, en los hospitales hay más rezos reales que en una iglesia. En un
funeral las lágrimas son más reales que en todos los momentos vacíos que
compartimos con personas a quienes nunca les dimos un lugar.
Y todo continúa fluyendo, como un manantial de ideas
inconclusas. Todo lo que hiciste hasta el momento es sólo un pequeño fragmento
de lo que en realidad será. Nunca te irás lejos, nunca desaparecerás; porque no
importa dónde te encuentres, siempre es en el mismo lugar. Este mundo es tan
pequeño como una canica de cristal. Si te elevas alto puedes verlo, y si es
visible a los ojos no es imposible.
Nunca estarás solo en un pequeño lugar tan grande, siempre habrán senderos por
transitar. El cambio comienza con la decisión. Y tus ojos tienen la llama que
enciende dormidos corazones.
Todo lo que vuela en los cielos, en algún momento descansa
en la tierra. Aún así las bellas nubes en el cielo de esta mañana gris. Duermen
sobre las imponentes montañas, aquellas que se hicieron grandes y fuertes con
el paso de los años, aquellas que son por cada pequeña roca que las sostiene. Todo lo que vuela lejos lleva consigo un poco
de su hogar, de su familia, sus amigos y sus sueños.
El adiós a un pasado, un viejo niño del antiguo yo que
saluda desde la puerta de tu vieja casa. Las lágrimas congeladas de los tiempos
de dolor, y los brillantes recuerdos que revives con sonrisas, todo eso es
real. Todo eso se guardó en la memoria de tu corazón. Las palabras que te
hirieron, los abrazos que te animaron y los juegos infinitos que giran en tu
habitación las noches de soledad. Todo eso vive en ti, todo eso que nunca se
marchó. Los espejos de la vida reflejan lo que se oculta en tu corazón, por
ello los ojos son la cualidad más bonita. Las manos con las que dibujas tus
sueños, y pintas de color estos espacios vacíos con los que siempre creciste. ¿Qué fue lo que perdiste aquel día en lo que
todo cambió? Hace tiempo se olvidó, una
vuelta de página y nos encontramos de frente a este sistema imperfecto que se
olvida del amor. Manos que se entrelazan dulcemente entre el silencio de la
verdad, el pasado, presente y futuro te envuelven en su espiral. Y aún así todo
continúa girando.
Y del amor aprendes
que tienes que encontrarte a ti mismo, que tienes que aprender a perdonar, a
recibir, a dejar ir. Aprendes a reflexionar y aprendes que hay muchas maneras
de amar. Dejar de buscar razones donde no las hay y creer. Cada uno de nosotros
estamos ligados a los demás por estos delicados hilos de luz, cada acto, cada
impulso del corazón repercutirá en los demás. Y así todo continúa conectándose.
Como el amor entre las plantas y animales. Donde te entregas por alguien más,
donde respiramos una comunidad, donde el vínculo de unión va más allá de esta
vida y de otras más.
Las luces se apagan, la muerte ronda los cuerpos carentes de
esperanza, el vacío está siempre a un paso de saltar. Pero también está todo lo
que no has visto aún, con los ojos nublados de tanto llorar quizás has perdido
la línea de tu lugar, el camino a tu hogar. La búsqueda de la verdad se limita
a tu verdad, tu tiempo, tu ser. El temor es lo primero que aparece y
desaparece, pero no tu voluntad. Y la fuerza de amar es la única que puede
mantenerte en pie para continuar, los sueños y esperanzas, todas nuestras andanzas nos llevan a algún
lugar.
El hipócrita que no encuentra sentido en esta vida y se
ahoga en esta supuesta verdad. Cuando no terminamos de conocernos, cuando no
terminamos de hallar el equilibrio y la paz para protegernos y avanzar.
Recuerda que nunca estarás solo, recuerda las fronteras verdaderamente no
existen, recuerda que puedes hallar el lugar; recuerda que mientras tengas
piernas podrás caminar, y mientras tengas fuerzas podrás caminar. Recuerda que
nada de esto es casualidad y que toda determinación será tu verdad, que no hay
libros que expliquen cómo vivir ni como amar, pero que una de las más valiosas
lecciones la aprendes en el camino, luego de haber escrito ese millar de libros
que nunca habrás de leer, luego de que hayas visto lo que no se ve, luego que
de te encuentres y escribas el final…
Por: Débora EmbeR
"Autopsia Circular"
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