"Es una tarde como de costumbre en nuestra ciudad, puedo ver a los fieles acercarse a la mezquita para orar, los megáfonos resuenan en cada rincón de esta paredes arenosas. Allá abajo está mi padre, con mis tíos y mi abuelo... Yo no puedo ir, porque soy muy joven aún y a decir verdad lo prefiero así. Contemplo desde la ventana de la torre, estoy alto...Muy alto; donde los grandes parecen chicos y el chico parece grande, a veces me canso de ver la tierra y observo el cielo, las nubes son tan serenas...
Resuenan los megáfonos y la oración; mi madre guarda silencio.
Los hombres allá abajo parecen jarrones, jarrones blancos con tintes de color, parecen conejos y mi ciudad una pradera, una pradera que alberga esta comunidad.
Madre no me deja pasar las noches de vigilia, sobre todo por los fuegos de artificio que centellan a la lejanía, suenan y estruendan, el eco lo trae el viento tibio del norte. No sé por qué pero en las noches el aroma del viento cambia por aroma con sabor, me pareciera escuchar susurros que viajan consigo; ellos hablan en otros idiomas, unos ríen, otros cantan... Pero la mayoría lloran.
Me pregunto ¿Qué pensará madre de mí? Si todo el tiempo me la paso viendo como quien no quiere la cosa y luego de esa bomba, perdí el conocimiento..."
Por: Débora EmbeR
"Monólogo de un niño"
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Son memorias que estuvieron ocultas por mucho tiempo y florecen en un momento dado porque ahí hay algo de mucho significado que tenes que descifrar :) Me encanto es bellísimo ^^
ResponderEliminarGenial...muy bello!
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